[...] Y entonces, como agotada por la emoción, dejó caer los blancos brazos y volvió solemnemente a su lecho de muerte. Y mientras lanzaba los últimos suspiros, mezclado con ellos brotó un suave murmullo de sus labios. Acerqué mi oído y distinguí de nuevo las palabras finales del pasaje de Glanvill: "El hombre no se doblega a los ángeles, ni cede por entero a la muerte, como no sea por la flaqueza de su débil voluntad". [...]

Que foto!!! parece un fantasma O.o
ResponderEliminarUn blog realmente magnífico, me ha dejado sin palabras, destilando originalidad a raudales. Una auténtica maravilla.
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