Miró sus pies renegridos a causa de la tierra húmeda. Le gustaba estar allí, una tarde lluviosa de enero, sus pies descalzos subían y bajaban meciéndola cada vez con mas fuerza. No había nadie mas en aquel lugar, solo se escuchaba el chirriar constante de una hamaca perdida en esa plaza vacía. La lluvia caía y caía, mojaba su cabello y empapaba su ropa. Pero a ella no le importaba, solo cerraba los ojos y sentía al viento atravesar sus entrañas. Pensaba y no lo hacia, lloraba y reía. Sola, en aquella plaza en ese día lluvioso. Sus pies llenos de barro ahora le causaban gracia. Pequeños – pensaba – para una niña pequeña, aunque quizás… demasiado pequeños… ¿Cómo saberlo? De todas formas le causaban gracia, aun más llenos de barro. Se detuvo bruscamente y los observo mejor. Se río y los metió enteros en el charco de barro, se paro y comenzó a girar lentamente con los brazos extendidos, su vestido empapado, su cabello mojado se le pegaba a la cara. Se sentía bien. Con los ojos cerrados dejaba al agua correr por su cuerpo.
Recordó fugazmente una voz áspera que le rasgaba el inconciente « No, no, no, no puedes hacerlo, no, no, no.» ¿Quien se lo decía?, su madre tal vez, muchas veces, esa palabra « no » tantas veces repetida que había perdido sentido para ella. Nunca la comprendió realmente, nunca intento. Podía escucharla todo el tiempo, pero nunca le hacia caso, un susurro constante. Si que podía hacerlo, podía, y lo hacia. Cuanto más se lo cuestionaran, mas lo iba a intentar demostrar. Desde pequeña, se habitúo a ello. No podía alcanzar la mesa, no podía agarrar la tijera que pendía del cubo en el centro, no podía entrar al cuarto de su prima, no podía rasgar sus vestidos, ni matar a su gato. No podía, pero lo hacia. Su prima se lo había buscado, por presumir demasiado… el gato… el gato, bueno… solo estuvo en el lugar equivocada en el momento equivocado. Ella solamente quería sentir un poco de sangre en sus pequeñas manos. ¿Es tan difícil de comprender?
La retaron, mucho, ella solo sonreía, lo había hecho, aunque no podía. Su prima la odio desde entonces, ¿había razón para aquello? Solo era una niña.
¿Pies descalzos?
ResponderEliminar" Cuanto más se lo cuestionaran, mas lo iba a intentar ..." sabés que nosé a quién me hace acordar??? jaja, me ayudas con la memoria?
"el gato, bueno… solo estuvo en el lugar equivocada en el momento equivocado..." EQUIVOCADA??? JAJA
Y... la prima? como es eso de LA prima??? LA???
Jaja, interesante... para analizar; pero otro día, hoy tengo fatiga mental =P
jaja bueno che le erre una letra, que tiene, todos se equivocan...
ResponderEliminary que tiene el LA de la prima? ahh no entendi que quisiste decir con eso xD
Si, todos se equivocan y ahi está su ICC
ResponderEliminarhooola, ya desmenuze otra vez mi blog XD
ResponderEliminarBueno era una niña. Pero pobre gato. Morir porque a alguien se le ocurre sentir un poco de sangre en sus manos.
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