Habia una vez una niña que vivía en un mundo al cual nadie era capaz de entrar ni ver. Caminaba sola todos los dias llevando con sigo cada mágico rincón de su mundo de fantasías. Ninguna persona, jamas la miró, ni siquiera notaban su presencia allí, ella caminaba y pasaba a través de todos como si fuera una sombra buscando a su dueño. Sus ojos siempre húmedos reflejaban el lugar oscuro y desolado por el cual caminaba en realidad, pero para ella nada de eso era cierto. Con el tiempo creo barreras invisibles que la cubrían completamente, y nadie podia penetrar las duras paredes que cada dia se hacian mas gruesas. Mientras todo se pudría por fuera de su fortaleza, en su interior los jardines eran los mas bellos, y el agua la mas pura. La niña comenzó a perderse en ese paraíso, y ya no quiso salir. Seguía caminando día y noche, sin prestar atención a nada de lo que pasaba a su alrededor. Hasta que un día, alguien, noto a la pequeña que caminaba como sombra deslizandose lentamente sobre sus finos tobillos que parecían que en cualquier momento se quebrasen. Y se acerco a ella, le levanto la cara y la miró a los ojos, los ojos de la niña que reflejaban la realidad monstruosa, el infierno maldito en el cual vivía sin saberlo, y la persona tuvo miedo, y la soltó. Se alejó rápidamente y no volvió la vista para mirarla. Y los ojos de la niña soltaron las lágrimas que tanto tiempo estuvieron reteniendo. Salieron hasta que oscuros surcos comenzaron a marcar su rostro, y la niña volvió a deslizarse lentamente. Pero los jardines ya no fueron bellos, el agua se torno ácida, y el pequeño paraíso se destruyo lentamente, poco a poco, por cada paso que ella daba. Y a los pocos días ya nada existía, nada de lo que ella habia creado con tanto esfuerzo. Nunca debió salir, nunca debió dejar que nadie sintiera lástima por ella y se acercara, para luego salir huyendo.

Esta obra denota el vertiginoso mundo interrior de la autora, que se centra en esa dualidad interna de la protagonísta, en esa maniobra, inconciente, de defensa ante los estímulos negativos (pero necesarios) del mundo externo; dividiendo asi, el mundo en dos: uno, el ficticio, bello y seguro, o al menos confortable y apacible, en contraposición con el otro, que se encuentra en conflictos y luchas constantes, donde dicho sea de paso, no hay lugar para la fragilidad de la niña.
ResponderEliminarSe podría llegar a comparar con una frase de "Funes, el memorioso" de J.L. Borges, en la que dice: "Era el solitario y lúcido espectador de un mundo multiforme, instantáneo y casi intolerablemente preciso."
La soledad, el mundo instantanéo que olvida diferencias, han sido y serán temas que sigan atrayendo a los autores y los lectores de todo tiempo y lugar.
Aunque vale aclarar, que ambos mundos no se encuentran separados, sino en xustaposición. Ambos son uno. No existe tal polarizaciòn de una afuera versus un adentro. No existe refugio, sería tal vez la moraleja, hagamos lo que hagamos, no podremos escapar a las redes del mundo en que vivimos, o tal vez no. Y todo esto en realidad, esté equivocado.
ResponderEliminarGiselle.
Ahhh, vine a imprimir el primer tp del curso, a ver unos mails y de paso pase por mi blog, que hace poco actualize y queria ver si alguien habia pasado... pero no se puede dejar comentarios, Ahhhh!!! vos que sabes un poco mas, que hago!!! Ahhh: Oveja desesperada!
ResponderEliminara mi me gusto :)
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